Sector Agrícola Global, Resiliente Ante Pandemia

👁‍🗨 Louis Boudreaux

Periodista. Miembro del Consejo Editorial TribuAmericas®
OMC Agricultura y Covid-19

GINEBRA.- El sector agrícola global ha registrado una historia de resiliencia ante la pandemia de COVID-19, causada por el virus SARS-CoV2, revela la Organización Mundial de Comercio (OMC o WTO por sus siglas en inglés), en un documento publicado el 26 de Agosto 2020 y que analiza el desempeño de 64 países miembros, de los 164 con que cuenta.

Si bien el comercio general de mercancías se redujo drásticamente en el primer semestre de 2020, las exportaciones agrícolas y alimentarias aumentaron un 2.5 por ciento durante el primer trimestre del año en comparación con el mismo período en 2019, en tanto que también se registró un aumento adicional de 3.3 por ciento en Marzo y de 0.6 por ciento en Abril, aunque los datos preliminares de Mayo indican una pequeña disminución (-1.3 por ciento).

No obstante, la crisis vinculada a la pandemia ha ejercido una mayor presión a la baja sobre los precios de los alimentos y, por tanto, sobre los ingresos de los productores.

Adicionalmente, el mundo está experimentando una paradoja: Mientras que las existencias internacionales de alimentos y la producción de los alimentos básicos de mayor consumo (arroz, trigo y maíz) se encuentra en niveles casi históricos, el impacto de la pandemia de COVID-19 en el empleo y los ingresos ha aumentado el número de personas que padecen hambre en todo el planeta.

La OMC advierte, sin embargo, que dado que los países aún están luchando contra la pandemia, las repercusiones en las cadenas de suministro de alimentos aún no pueden calcularse. Y si bien actualmente no hay ninguna razón por la cual la actual crisis de salud global deba convertirse en una crisis alimentaria, la interrupción temporal de las cadenas de suministro de alimentos constituyen un riesgo. El organismo multilateral prevé que las decisiones de política comercial de los gobiernos determinen la evolución de la situación.

Cambios Drásticos en Patrones de Consumo

El brote de COVID-19 y su rápida propagación tomó por sorpresa a muchos gobiernos y productores agrícolas. Las medidas iniciales para la contención del virus que incluyeron políticas que limitaban el comercio agrícola: nuevas medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF), reducciones arancelarias, así como restricciones a la exportación, anticipaban un impacto negativo en el sector agrícola global; pero —a decir de los especialistas de la OMC —éste mostró una importante resiliencia, lo que redujo el impacto negativo del cierre de mercados y fronteras.

Uno de los factores que influyeron en esta situación fue que la mayor parte del comercio agrícola (en particular cereales y semillas oleaginosas) tiene lugar en envíos marinos a granel que no han sufrido grandes interrupciones.

Sorpresivamente, la agricultura ha tenido un desempeño comercial mejor de lo esperado que permitió un aumento en el almacenamiento de alimentos y un cambio en los patrones de consumo. En los primeros momentos de la pandemia, hubo compras de pánico de alimentos básicos, frutas y verduras procesadas y aumento del consumo en hogares.

En Abril 2020, no obstante, las exportaciones cayeron para varios productos alimenticios de mayor valor, tales como productos frescos, lácteos y carne, que generalmente dependen más de las ventas a restaurantes, escuelas y el sector turístico que del consumo en los hogares.

Además, los productos perecederos de alto valor transportados por vía aérea se vieron más afectados por el repentino colapso del tráfico de pasajeros aéreos, que disminuyó la capacidad de carga aérea y elevó los costos.

No obstante que de manera paulatina se han ido eliminando restricciones a la exportación en muchas naciones afectadas por la pandemia y que los gobiernos han otorgado apoyos sus productores agrícolas, la OMC pide cautela sobre una pronta regularización de la oferta y la demanda en el sector, pues en el mediano plazo será necesario reparar cadenas de suministro rotas y los productores deberán enfrentar la "nueva normalidad" con todas sus implicaciones.

Por otro lado, a pesar de que el suministro de alimentos no ha registrado daños severos, la demanda de ciertos productos agrícolas no alimentarios (por ejemplo, pieles de piel sin curtir, lana o flores) se redujo drásticamente.

Los impactos han variado según las regiones, reporta la OMC. Asia vio caer sus exportaciones agrícolas en Marzo 2020, seguida de Europa y América del Norte en Abril. Pero algunas regiones han experimentado un aumento de las exportaciones en comparación con el mismo período en 2019, como fue el caso de Sudamérica, impulsadas ​​por la demanda asiática de las exportaciones de la región de productos como soja, azúcar y carne.

Caen Precios de Alimentos, Pero Aumenta Hambre

Los precios de los alimentos ya tenían una tendencia a la baja a principios de 2020. La crisis del COVID-19 ejerció una mayor presión a la baja sobre los precios y, por lo tanto, sobre los ingresos de los productores. Aunque en junio se registró el primer aumento en los precios mundiales de los alimentos desde principios de 2020, se espera que los precios se mantengan en niveles bajos en medio de la recesión económica.

Si bien las existencias mundiales de alimentos y los niveles de producción de los alimentos básicos más consumidos (arroz, trigo y maíz) se encuentran dentro o cerca de máximos históricos, y los precios más bajos en principio hacen que los alimentos sean más asequibles, el impacto de la pandemia de COVID-19 en los empleos y los ingresos ha aumentó el número de personas que padecen hambre, alerta la OMC.

Según las estimaciones más recientes del Programa Mundial de Alimentos, 270 millones de personas podrían padecer inseguridad alimentaria aguda para fines de 2020, lo que representa un aumento del 82 por ciento con respecto al inicio de la pandemia.

Producir y almacenar suficientes alimentos no es suficiente si no llega a quienes los necesitan, alerta la OMC y recuerda que al contribuir a la disponibilidad y asequibilidad de los alimentos, el comercio sigue siendo una parte fundamental de la solución a los problemas de seguridad alimentaria de los países, especialmente en un momento en el que los ingresos de las personas están bajo presión. Por lo tanto, concluye el organismo multilateral, es fundamental mantener abiertos los flujos comerciales y garantizar que las cadenas de suministro de alimentos sigan funcionando. 🌎

Image by Ulrike Leone from Pixabay

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